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domingo, septiembre 13, 2009

Algo sobre bicicletas y movilidad urbana

Foto: César Huerta/Extensión Medios

Jorge Gómez Naredo

La Jornada Jalisco

Subo a la bicicleta, pedaleo, voy de aquí para allá, de allá para acá. No gasto en transporte público (10, 20 o 30 pesos por día) y tampoco en gasolina, en arreglar los pequeños desperfectos del auto, en estacionarlo, en buscar un lugar seguro, donde no lo roben ni lo golpeen, donde no exista raya amarilla ni rampa para discapacitados. Todo eso me evito. Es cierto, tengo otros problemas: estacionar la bici en un lugar adecuado (los ciclopuertos montados por el ayuntamiento y algunas empresas privadas son demasiado inseguros), pelearse con los automovilistas que no respetan nada ni a nadie, encontrar una vía (la ciclovía) exclusiva para bicicletas obstruida por una camioneta y un largo etcétera. Sí, enojos de esta vida en la ciudad y de la falta de respeto al otro. Pero prefiero la bicicleta. Y me gusta usarla.

Desde hace más de dos años he notado el aumento de ciclistas en la ciudad. Y he notado también el incremento de asociaciones que se dedican a promover el uso de este ecológico medio de transporte. Esto es positivo, sin duda. Sin embargo, también he visto cómo han comenzado a surgir ciertos nuevos inconvenientes o la falta de solución en algunos aspectos. Por supuesto que esto no es culpa de las organizaciones pro-bicicleta. Es parte del grave problema que se tiene en la ciudad: la falta de respeto al otro y una movilidad caótica.

Una vía atractiva, y sin embargo…

La vía RecreActiva cumple cinco años hoy. 60 kilómetros lineales son recorridos, cada domingo, por alrededor de 250 mil paseantes, la mayoría montados en bicicletas. La vía es un espacio para hacer ejercicio y para la convivencia. Sin embargo, en el trayecto de dicha ruta se observa el problema que aqueja a la movilidad urbana: la falta de respeto del poderoso al débil. En la vía quien manda no es el auto, sino la bici. Y la bici (es decir, los ciclistas), cometen los mismos abusos que los automovilistas con los ciclistas. El peatón, en la vía, es el débil, el que tiene que cuidarse, quien tiene que aguantar a las bicicletas en las líneas blancas (o amarillas) donde se cruza una calle en un alto. Sí, el ciclista toma el papel de poderoso, el mismo papel que tiene el automovilista.

La vía RecreActiva coadyuva al uso de la bicicleta, pero al uso de la bicicleta como esparcimiento, no como medio de transporte: los domingos, de 8 a 14 horas, es día de bicicleta. El resto de la semana, de auto o de autobús. Así pues, sin negar los beneficios de la vía RecreaActiva (que son muchos), ésta sirve no para potenciar el uso de la bici como medio de transporte, sino para restringirlo a un día y un horario específicos. Esto no es malo, pero se deberían idear formas para, por un lado, concientizar a los ciclistas del respeto a los peatones e incluso a los automovilistas y, por el otro, tratar de potenciar el uso de la bicicleta fuera de los horarios seleccionados por la vía, es decir, por la autoridad.

Los paseos de ciclistas, ¿hacia dónde?

Los paseos nocturnos en bicicleta, en poco tiempo, se han hecho ya tradicionales. Sin duda, algo benéfico. Sin embargo, ya han comenzado a surgir problemas. Hace algunas semanas, en varios medios locales se comenzó a hablar de las formas en cómo se comportaban algunos grupos que asistían a dichos paseos: agredían verbalmente a quienes se cruzaban en su camino. A unos viandantes no les incomoda; a otros sí. Las preguntas que se precisan hacer son:, ¿hacia dónde van los paseos?, ¿hacia la promoción del uso de la bicicleta como medio de transporte?, ¿hacia un desfogue (muchas veces necesario) de ciclistas que soportan las agresiones constantes de los automovilistas?, ¿hacia una fiesta donde se repiten las mismas reprobables actitudes de los automovilistas, pero ahora en los ciclistas?

¿Y los ciclistas de siempre?

Las organizaciones que se han formado en torno al uso de la bicicleta en la ciudad han logrado captar a muchas personas, tanto para asistir a los paseos como para organizar eventos diversos. En estas distintas organizaciones no han faltado las luchas de poder, los celos, las divisiones, los protagonismos y las infaltables incongruencias. Esto es normal (en la sociedad civil y en la clase política). Sin embargo, uno de los problemas (según mi punto de vista) de estas organizaciones es no haberse acercado (ya sea porque no se ha podido o porque no les ha interesado) a los ciclistas de siempre, a los que recorren largos trayectos para asistir a las fábricas, a los que tienen la bicicleta no como un medio de transporte chic, sino como su único medio de trasporte, como herramienta de sobrevivencia. A esos que no estudiaron en escuelas particulares ni se codean con la intelectualidad tapatía. Ojalá, un día, esta unión se dé.

Guadalajara precisa una mejor movilidad urbana. Eso es obvio: transporte público digno y eficaz, más líneas de tren ligero, mayor inteligencia en la planeación urbana y un largo etcétera. Y también necesita que todos, automovilistas, transportistas, motociclistas, ciclistas y peatones, respeten al otro. Esta ciudad va directa al caos en materia vial. Y no solamente (que de verdad tienen muchísima culpa) por las autoridades: también por los ciudadanos.

jorge_naredo@yahoo.com


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

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