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miércoles, diciembre 24, 2008

Detienen en México a la reina de la belleza de Sinaloa con un arsenal de armas y dinero


Laura Elena Zúñiga Huizar, de 23 años, y otros siete hombres iban a bordo de dos camionetas

PABLO ORDAZ 23/12/2008
El País

Teresa Mendoza ya tiene sucesora. La protagonista de La Reina del Sur, la novela que Arturo Pérez-Reverte ambientó hace seis años entre los cárteles mexicanos del narcotráfico, se encontró ayer con una digna imitadora de carne y hueso. La policía de Jalisco detuvo a Laura Elena Zúñiga Huizar, de 23 años, y a los siete hombres que la acompañaban a bordo de dos camionetas bien pertrechadas de armas y dinero. El caso es que Laura Elena Zuñiga no sólo comparte con Teresa Mendoza su lugar de nacimiento, el norteño estado de Sinaloa, sino que también responde al agraciado retrato que Pérez-Reverte reservó para su heroína: "Ojos negros. Cabello negro. Sin marcas ni cicatrices. Complexión delgada...". A lo que no se atrevió el escritor fue a premiar a su protagonista con un certamen de belleza. Pero como en México la realidad siempre termina superando a la ficción, la nueva Reina del Sur sí que lo tiene. Laura Helena fue coronada el pasado mes de julio como reina de la belleza de Sinaloa y en noviembre viajó a Bolivia donde ganó el galardón de Reina Hispanoamericana.

En la fotografía que ayer distribuyó la policía estatal de Jalisco, Laura Elena aparece cabizbaja y despeinada, con las manos esposadas por delante, flanqueada por sus compinches y ante una mesa donde se distinguen dos rifles de asalto R-15, tres pistolas, nueve cargadores, más de 600 cartuchos de diferentes calibres, 16 teléfonos móviles y alrededor de 18.000 dólares en efectivo. Cuando la policía de Jalisco le preguntó a la reina de la belleza a dónde se dirigía con tremendo equipaje y tamaña compañía, Laura Elena contestó: "A Bolivia y a Colombia, de compras...".

Como Teresa Mendoza, la joven detenida el lunes por la noche en Zapopan -un municipio de las afueras de Guadalajara- es natural de Culiacán, la capital de Sinaloa, si bien su vuelo fue más corto. La protagonista de la novela de Pérez-Reverte pudo huir hacia España cuando su novio, El Güero Dávila, piloto de aviación a sueldo del cártel de Juárez, fue cazado. "Quebraron al Güero, Teresa", le dijo una voz por el teléfono celular, "así que corre cuanto puedas. Corre y no pares de correr". Al abrigo del Estrecho de Gibraltar, Teresa Mendoza se convirtió en una traficante muy famosa, tanto que mereció que Los Tigres del Norte le dedicaran uno de sus narcocorridos. Sin embargo, a la ahora detenida por el Ejército y la policía de Jalisco se le acabaron muy pronto los metros de pasarela. También a sus acompañantes. Aunque separadas por sólo seis años de diferencia y con muchos puntos de conexión, las dos historias pertenecen ya a dos mundos muy distintos. El mundo del narcotráfico mexicano que retrató Pérez-Reverte aún conservaba unos códigos de comportamiento, unas reglas, que les impedía, por ejemplo, matar indiscriminadamente, involucrar en sus ajustes de cuentas a mujeres y niños.

Ahora esas reglas se han roto, y los cárteles -enfrentados por el Gobierno de Felipe Calderón y en guerra por el control de las plazas? están sumergiendo al país en una espiral de violencia sin límite que ya se ha cobrado la vida de más de 5.300 personas.

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