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domingo, noviembre 23, 2008

Opinión - Jorge Gómez Naredo

La presa El Zapotillo: más embestida y más resistencia

JORGE GÓMEZ NAREDO
La Jornada Jalisco

Y dicen que sí, que pronto, que ya se construirá la presa El Zapotillo. Y lo dicen como desafiando, como amenazando, como para dejar en claro: aquí mandamos nosotros y punto. Es la visión de los constructores, de quienes posibilitan el progreso, de quienes dotan de modernidad a estas tierras tan sin desarrollo. Están encabezados por los gobernadores de Jalisco, Emilio González Márquez; de Guanajuato, Juan Manuel Oliva Ramírez, y por el titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege Tamargo.

La presa El Zapotillo pretende dotar de agua a las empresas de León, necesitadas del vital líquido para dar empleo, para hacer de México un país lleno de oportunidades y bienestar. Por eso las autoridades han decidido que el embalse es una prioridad regional. Si hay protestas, no importa; si la gente que vive en los pueblos que serán inundados (Temacapulín, Palmarejo y Acasico) sufre y llora y desespera, no importa: cuando se trata de beneficiar a los dueños de las grandes empresas, el pueblo que se calle y que obedezca. Claro, esto no lo dicen así, utilizan subterfugios, matizan, se llenan de eufemismos.

El martes pasado, González, Oliva y Luege firmaron el rimbombante “Acuerdo de Fortalecimiento de la Cuenca Lerma-Chapala”, dizque para ayudar “al abastecimiento óptimo de las comunidades, así como el tratamiento de aguas residuales”. En el marco de dicho pacto, el gobernador de Jalisco anunció (¡y vaya que fue una primicia!) que los habitantes de los pueblos afectados con la presa El Zapotillo estaban casi todos de acuerdo con ser echados de sus pueblos, de sus casas, del lugar donde nacieron, crecieron y quieren morir: “cada día son más los habitantes de Temacapulín que se acercan con nosotros y desde que dejamos de hacer eventos públicos va muy bien, porque los eventos públicos se llenan de gente de Guadalajara que se opone a todo y que se opone también a esta presa, y que ahora con un trabajo casa a casa, persona a persona, estamos logrando el convencimiento. Ellos quieren ver las casas, cuando estén las casas dignas en propiedad [sic], ellos están dispuestos a firmar”. A los habitantes de Temacapulín les sorprendió el anuncio de González Márquez: con ellos el gobierno estatal solamente ha mostrado desdén, discriminación y soberbia.

El jueves 20 de noviembre, mientras en Guadalajara habitantes de Temacapulín se manifestaban en contra de que se inunde su pueblo, el dialogante gobierno federal anunció que la construcción de la presa El Zapotillo iniciará en mayo de 2009 y concluirá en octubre de 2012. El director del “Organismo de Cuenca Lerma-Chapala-Santiago-Pacífico” de la Conagua, Raúl Antonio Iglesias Benítez, mencionó que todo iba viento en popa, ya que González Márquez “se está haciendo cargo de negociar en Temacapulín y según platicaba con el ingeniero César Coll [director de la Comisión Estatal del Agua] ya tienen inclusive el predio donde es la reubicación de los pobladores”. Así pues, para estos señores que posibilitan el desarrollo y el progreso de estas regiones, la presa va.

Pero las “negociaciones” de González Márquez con los habitantes de Temacapulín no van tan bien. Es más, no hay negociaciones. Los de Temaca (como se le suele decir a Temacapulín) han insistido constantemente en hablar con el gobernador. Lo lograron el 13 de agosto de 2008 y González Márquez (según consta en una grabación) prometió que no se construiría la presa si el 50% de los de Temaca estaban en contra. Y en Temaca más del 90% está en contra. Pero de nada sirvieron las palabras grabadas, pues ni se hizo la prometida consulta ni el Ejecutivo local ha establecido de nuevo contacto con el pueblo: lo que ha habido es puro desdén. Y peor: ahora resulta que el embalse va, que pronto se construirá y que la voz de los afectados, simple y llanamente, es silencio.

Los habitantes de Temacapulín han mostrado fortaleza, dignidad y, especialmente, resistencia. No es fácil enfrentarse al gobierno ni desafiar los intereses de los empresarios de una ciudad como la de León. Se han organizado y han defendido su derecho a vivir donde siempre han vivido, a mirar el cielo que siempre han mirado. No se han dejado engañar con las siempre falsas promesas de majestuosas casas e inigualables lugares de reubicación. Todo esto a pesar de las estrategias gubernamentales por desunirlos, por separarlos, por sembrar la discordia. Quienes han acudido a apoyarlos desde Guadalajara se ha maravillado con el nivel de concientización de los de Temaca. Esa “gente de Guadalajara” no es que esté en contra de todo, sino que está en contra de las injusticias. Y lo que quieren hacer con Temaca es, simple y llanamente, una injusticia. Una injusticia que buscan vestir de diálogo y de tolerancia, de bondades. En realidad lo que han mostrado los gobiernos de Guanajuato, Jalisco y la Conagua es un ingente desprecio hacia el pueblo. Y también hipocresía, esa hipocresía tan característica de la actual administración panista.

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