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domingo, noviembre 30, 2008

Crimen Urbano

¿Querían progreso? Pues aquí lo tienen: la destrucción irremediable de la cuenca de Los Colomos en aras de la inversión y del empleo ¿valió la pena?



Mónica Pérez Taylor
29 Nov. 08
MURAL

Ninguna autoridad, ni priista ni panista ni de Guadalajara ni de Zapopan, ni pasada ni presente puede alegar inocencia en el colapso de la otrora zona de mayor plusvalía de toda la Zona Metropolitana de Guadalajara. La construcción descontrolada mató a la gallina de los huevos de oro. La antes considerada zona para clases privilegiadas se declara colapsada, arruinada, y con un futuro incierto. Se los dijimos, pero no nos hicieron caso.

Años antes de que MURAL me obsequiara el privilegio de un espacio editorial ya existíamos unos poquitos de esos que a todo nos oponemos y que tanto odian los gobernantes por cuestionarles sus corruptelas y negocios con constructores sin responsabilidad social ni ambiental. Vislumbramos desde el inicio el propósito de urbanizar salvajemente la totalidad de la cuenca. Lo advertimos y tratamos de frenarlo pero fuimos acusados de oponernos al progreso.

Autoridades priistas de Zapopan ya habían cambiado los usos del suelo y otorgado licencias de construcción para fraccionamientos de lujo como Puerta de Hierro, Royal Country y Lomas Country Club en terrenos ejidales rellenos de basura y escombro, sobre las barrancas y manantiales de la cuenca. Así empezó la maldita cosa.

Luego vino el Presidente Municipal de Guadalajara, Coll Carabias, quien a mi juicio propició la destrucción en la zona al autorizar el ahora fracaso comercial de El Pabellón, sobre los mantos freáticos de Los Colomos, pero que compraron los muchitos crédulos como "progreso".

Ya Coll se ha defendido cuando en este espacio se le acusó con anterioridad, diciendo que, al respecto, él no enfrentó ninguna responsabilidad penal. Pues precisamente porque nadie fue juzgado y encarcelado por este crimen es que pudieron continuar hasta provocar este desastre. Qué lástima, de veras, que alguien como Coll no haya acabado por lo menos inhabilitado para ejercer cualquier cargo público. Ahora le pagamos para que sirva a su jefe político Ramírez Acuña a hacerse de un presupuesto de 17 mil 700 millones de pesos ( sí, ya hablan de esas cantidades) para, con el pretexto de brindar "un chorro de beneficios" a los tapatíos, emprender sus negociazos inmobiliarios allende la Barranca de Huentitán destruyéndola.

A Ramírez Acuña le va muy bien haciendo negocios con la obra pública en el Ayuntamiento de Guadalajara, con adjudicaciones directas, según el regidor Caro Cabrera, quien dice que el beneficiario es su "supuesto" prestanombres Mauricio Romero, quien ostenta sus múltiples contratos públicos en su página web. 70 por ciento de toda la obra pública de Guadalajara se le ha entegado sin licitación. Y no olvidemos la muy apetecible bolsa de 2 mil millones de dólares para los Juegos Panamericanos en la que hincará sus colmillos.

Organizaciones civiles han ratificado las denuncias por el fraude cometido durante el Gobierno de Ramírez Acuña en el predio de Charcos Azules en donde se promueven otras dos torres inmensas de departamentos "ecológicos" sobre la zona de recarga acuífera y de protección de Los Colomos. De no derivar estas denuncias en una investigación y se someta a la justicia a los funcionarios defraudadores, no será porque no hay elementos para ello, sino porque otros personajes con poder para traficar con influencias y con mucho dinero de por medio los encubrirán con el sello de la impunidad.

La familia Leaño especuló hasta el límite con sus terrenos en esta zona. Durante años y poco a poco, talando o quemando, extinguieron un reducto boscoso que templaba el clima. Como complemento de Plaza Andares ya se construyen otras torres de departamentos y de oficinas corporativas sobre la última laguna de regulación que controlaba las inundaciones. Parte de su complejo comercial está asentado en el Área Natural Protegida. En el colmo se les regaló una parte de la avenida Patria para un paso a desnivel para facilitar el ingreso a la plaza.

No hace falta llevar la imaginación al límite para advertir lo que sucederá cuando todos los rascacielos estén habitados, si es que se habitan, y todas las tiendas de Plaza Andares empiecen a operar. Sería interesante saber la opinión del señor Alberto Bailleres, el hombre más rico de América Latina, dueño de El Palacio de Hierro y concesionario de todas las minas de oro y plata de México sobre la destrucción irreparable que ha hecho su franquisiatario. Tal vez no les resulten los negocios como esperaban. Bailleres ha perdido totalmente la ética empresarial que distinguía a sus almacenes. Además, desde 1993 creo la empresa Bal-Ondeo asociando a Industrias Peñoles con Suez Environment considerada el mayor operador privado de sistemas municipales de agua potable, alcantarillado y saneamiento en México y que ha provocado más conflictos que beneficios. Así que por una lado destruyen los mantos acuíferos, rompen el equilibrio ecológico, arruinan la calidad de vida y la plusvalía de las propiedades y luego pretenden vendernos agua cara y mala haciendo fortuna con un bien público. Ya verá usted si se arriesga a entrar a la zona de colapso y peor, a dejarles su dinero. Si, como admite Álvaro Leaño, la avenida Patria ya "estaba tronada desde antes" es increíble que no hayan planeado un centro comercial de menores proporciones y que respetaran lo poco que quedaba de la cuenca. En el pecado llevan la penitencia.

Culpables siempre los ha habido y los hay ahora: son los que estamparon sus firmas en esas licencias irregulares, llenas de vicios de origen, lo que las nulifica sin más. Se trata de un gravísimo crimen urbano el que han perpetrado nuestras autoridades y si en esta ocasión tampoco habrá culpables ni se reparará el daño, por ejemplo, demoliendo las construcciones ilegales en terrenos invadidos o de plano robados, el caso Andares se repetirá sin cesar hasta que la ciudad sea inhabitable.

Porque si usted creía que ante la evidencia contundente de este megadesastre en Zapopan los demás Gobiernos municipales habrían de detenerse para rectificar el rumbo del desarrollo urbano, que pena, pero no. Ya veremos como le imprimen velocidad al saqueo y a la destrucción, no vaya a ser que para las próximas elecciones la mayoría de los tapatíos hartos de tanto desorden y corrupción muestren su repudio. Aunque tal vez eso no les preocupe tanto porque ya se preparan con una elección de Estado.

En pura retórica inútil quedan las propuestas de Alfonso Petersen y su rimbombante Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano como "proyecto rector que responda al reclamo social por la falta de una conducción integral del desarrollo urbano y bla, bla, bla..." cuando es complice en la destrucción del bosque de Los Colomos y vemos que su homólogo de Zapopan, Juan Sánchez Aldana, pretende urbanizar el último corredor de fauna que une al bosque de la Primavera con la Barranca de Huentitán. Porque al menos que sucediera un milagro, el mismo colapso se espera en otras zonas como en Avenida Chapultepec, Puerta Guadalajara, la Villa Panamericana, Bugambilias o La Ciudadela. Se los dijimos, se los seguimos diciendo, pero no nos hacen caso.

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