Páginas

::::

sábado, diciembre 30, 2006

Las dos semanas de Calderón

Por Samuel Schmidt

Animo, solo faltan seis años

Denle oportunidad a Calderón, apenas lleva dos semanas. Es el reclamo que se escucha frente a la crítica que muchos empiezan a hacer a las primeras señales del nuevo gobierno. Lo que no explican es de cuánto tiempo debe ser la luna de miel.

Para muchos otros no se debe perder de vista que este gobierno es resultado de un fraude y una manipulación electoral cuyo impacto institucional es que ha debilitado al IFE y le resta legitimidad al gobierno obligándolo a convencer, cada día, a la sociedad sobre su validez. Muchas veces las concesiones de un gobierno ilegítimo llegan a tener un peso desmedido sobre amplios círculos sociales.

Para otros, no debe descuidarse que el gobierno está pagando las facturas que le permitieron ganar, lo que se ha traducido en una configuración del gabinete al parecer inadecuada. Ahí esta el pago a Servitje —dueño de la Bimbo— cuyo personero encabeza la Secretaría de Agricultura y a la líder sindical Elba Esther Gordillo, que mantiene el control de la educación básica por medio de su yermo. A un gobierno endeudado políticamente, le cuesta trabajo poder gobernar para "todos".

Lo cierto es que en estas dos semanas Calderón intentó mostrar varias caras: tiene mano dura y la voluntad de someter por la fuerza a la disidencia social, lo que se tradujo en el encarcelamiento de uno de los líderes oaxaqueños, aunque se comete el abuso de enviarlo a un penal de alta seguridad, como equiparándolo a los líderes del narcotráfico o a los que atentan contra la seguridad nacional.

En el envío de miles de militares a Michoacán a tratar de poner orden en un estado que lleva más de 500 ejecutados en un año y donde los narcos impusieron su ley no obstante o gracias a que Fox decidió ignorar los llamados de ayuda del gobernador.

Lo irregular de esta situación es que el Presidente de la República no declaró una situación de guerra ni de excepción que le permitiera poner a un estado prácticamente en estado de sitio, una pésima señal para los militares, a quienes no obstante su corrupción, se les ha ido entregando la prerrogativa de ampliar su presencia e imponer retenes en diversos estados y hasta en el aeropuerto de Ciudad Juárez.

Estos militares que han incrementado irracionalmente el armamento que tienen, están contaminados con la filosofía de la Escuela de las Américas, llevan consigo la mentalidad golpista.

Si Estados Unidos y la oligarquía mexicana no permitieron en México ganar a una opción de centro-izquierda, también están cubriendo la opción del golpe militar y el Presidente se ha sometido, justamente por la conciencia de no haber ganado las elecciones limpiamente. Además les debe el apoyo para haber podido tomar posesión.

Por el otro lado, viene la propuesta de recortar el gasto de la educación, para lo cual echó mano de un diputado zafio y tonto que trató de justificar la agresión contra la educación pública en el recorte presupuestal a la UNAM con un argumento que solamente demostraba su ignorancia y prejuicios.

En el entorno de Calderón hay posturas recalcitrantes de ultraderecha que estarían felices si pudieran enterrar a la educación pública y empujar la educación confesional, no obstante haber una oposición nacional determinante a que los grupos religiosos tomen en sus manos las escuelas.

No es secreto que la educación mexicana está en una condición ruinosa, que el gobierno de Fox optó —como en la lucha contra la pobreza— por la manipulación estadística y la simulación para que pareciera que avanzamos; trataron de culpar de la ruina a una supuesta falta de valores y que solamente la Iglesia podía resarcir esa falta.

Nadie niega que hace falta un cambio drástico en el sistema educativo; que para esto se requiere convertir a los trabajadores de la educación en gente con obligaciones, entre ellas la rendición de cuentas; pero también es cierto que la reforma educativa no puede correr de la mano con la penuria y el castigo presupuestal como norma política. Un sistema educativo pobre no puede reformarse, entre otras cosas porque se rezaga en la implantación de nueva tecnología y contratación de académicos de alto nivel.

Con Fox se plantearon proyectos grandiosos, como poner una computadora y un pizarrón electrónico —Enciclomedia— en cada salón, aunque nadie sabía cuál sería su impacto educativo, pero en cambio le dejó una ganancia fabulosa a varios empresarios y dicen que a algunos funcionarios de la SEP. No estaría mal hacer una auditoría para aclarar ambas cuestiones, porque Fox deja un proyecto transexenal cuya bondad nadie puede afirmar.

No hay duda que dinero hay en el país, pero tampoco la hay de que se utiliza con un criterio de despilfarro y corrupción, y ahora claramente con corte ideológico.

schmidt@mexico.com

http://esp.mexico.com/lapalabra/una/29003/las-dos-semanas-de-calderon

No hay comentarios.:

radioamloTV